LA INTERVENCIÓN EN COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

EN ALUMNOS CON SÍNDROME X-FRÁGIL

 

Raquel Furgang Carrillo

 

INTRODUCCIÓN

Los problemas senso-integrativos y los déficits cognitivos y de atención causan un impacto significativo en el desarrollo del habla/lenguaje y en el aprendizaje.

Antes de empezar la terapia, deben conocerse bien cuáles son las áreas en las que el niño tiene mas dificultades o destrezas, y así poder planificar la misma.Los objetivos de la terapia del lenguaje de cada niño deben estar determinados por las  habilidades y dificultades o limitaciones en una variedad de áreas. Las características del habla en el síndrome X-frágil (SXF) son:

-        Problemas con las sensaciones orales: morder la propia mano o cualquier otro objeto, babeo, defensa táctil, problemas con la alimentación, etc.

-        Problemas con la función oral motora: bajo tono muscular, dispraxia. Problemas con la inteligibilidad: articulación, dispraxia, emisión rápida y desigual, problemas con el ritmo, voz.

-        Problemas con el procesamiento auditivo.

-        Buen nivel de vocabulario.

-        Retraso en el desarrollo sintáctico.

-        Pobre organización y secuenciación.

-        Perseveraciones.

-        Excesivas verbalizaciones.

-        Ecolalia.

-        Pobres habilidades conversacionales (mantenimiento de tema, tangencial, contacto visual, posición del cuerpo y gestos).

 

La terapia del lenguaje debe considerar una serie de factores que incluyen la modificación del medio ambiente, y el tratamiento del alto nivel de ansiedad que denotan los niños cuando tienen que adaptarse a cambios en el ambiente, transiciones al interactuar y acceder a nueva información. También es preciso actuar ante la hiperactividad y la sobre-estimulación, ya que son conductas que interfieren mucho en el tratamiento.

 

Muchos individuos presentan problemas en sus habilidades orales, tanto sensoriales como motoras. Es notorio el déficit de integración sensorial que afecta al funcionamiento de la zona oral -tanto para comer como para hablar-, ya que estas carencias incluyen una deficiente retroalimentación sensorial en la boca, bajo tono muscular, defensa táctil y dispraxia.

 

DIFICULTADES SENSORIALES

 

Éstas dan como resultado, por un lado, que el niño esté constantemente mordiéndose la mano y mordiendo algún objeto, o que cuando está en la escuela tiende a chuparse la bata y, por otro, que tenga defensa táctil o rechazo a que lo toquen o quieran tocar.

 

Este tipo de conductas se observan, generalmente, cuando debe enfrentarse a situaciones que vive como estresantes o estimulantes, tanto positivas como negativas. Muchas situaciones que cualquiera percibe como normales, para el niño con SXF pueden ser estresantes: un cambio de rutina, solicitud de respuesta directa a una pregunta, contactos visuales, etc.; todos ellos pueden provocarle ansiedad. La tendencia a morderse las manos o chupar objetos observados en el SXF parece estar relacionada con la necesidad de entrada sensorial (Hagerman, Cronister 1991). Otra conducta relacionada con el déficit sensorial es la defensa táctil.

 

TRATAMIENTO

Los objetivos que se marquen para la terapia deben estar encaminados a :

 

-        Conseguir que mejore el control oral motor, tanto para comer como para hablar.

-        Mejorar la inteligibilidad del habla (articulación, voz, fluidez, velocidad, planeamiento motor), de manera que pueda ser entendido por sus padres, profesores e iguales.

-        Aumentar y mejorar el vocabulario adecuado a su edad para que comprenda  las instrucciones y responda más apropiadamente.

-        Enseñarle a interiorizar las objetivos de la información auditiva  para que comprenda instrucciones, siga órdenes y aumentan sus habilidades en lectura y matemáticas.

-        Mejorar el lenguaje social para que funcione mejor en la escuela, en el hogar y en la comunidad.

-        Incrementar la expresión y organización del habla para que se comunique mejor  con sus maestros, compañeros, etc.

-        Mejorar los objetivos de la interrelación para ayudarle en la capacidad de pensamiento crítico y en sus habilidades para razonar.

-        Si carece de lenguaje, mejorar su posibilidad de utilizar un lenguaje alternativo.

 

A continuación trataré de ofrecer objetivos específicos y estrategias para el niño en edad pre-escolar y escolar.

 

Intervención a nivel senso-motriz oral:

Se debe incorporar una combinación de estimulación oral y terapia de alimentación para "normalizar" la respuesta de entrada sensorial y mejorar la función motora. La estimulación oral debe estar dirigida a normalizar los movimientos y la funcionalidad de las estructuras orales que incluyen la mandíbula, mejillas, labios, lengua y dientes. Es preciso mejorar el tono muscular y facilitar patrones motores normales.

 

La terapia de alimentación de los niños con SXF está dirigida a mejorar la nutrición, las habilidades senso-motoras orales, y las habilidades del comer y la socialización.

Los objetivos son:

-       
Normalizar la sensibilidad a la estimulación táctil en el área oral.

-        Mejorar la postura mientras se come o se habla.

-        Mejorar el tono muscular para la comida o el habla.

-        Mejorar los movimientos de lengua, labios y mandíbula para comer o hablar.

-        Mejorar el babeo.

 

Medio físico:

Las características físicas del medio donde se realiza la terapia influyen en las habilidades motoras y de alimentación. Cuando se realiza un programa de terapia, hay que considerar el asiento, la posición para la estabilidad postural, el manejo físico y de movimiento, el uso de los alimentos, la estructura y la modificación de conducta, y todos estos factores deben ser considerados tanto a nivel individual como en grupo.

 

En cuanto al asiento y posición, dependen de la estabilidad y control del cuello y el tronco, y esto además depende de un correcto asiento y posición corporal. Hay una variedad de posiciones que pueden ayudar a mejorar la estabilidad postural del niño con SXF durante la terapia. Cuando el niño se sienta ante una mesa, debe cuidarse mucho de que sus pies estén apoyados y que no queden suspendidos en el aire y, si la silla es demasiado grande, ponerle un taburete para que repose los pies. Un niño pequeño puede sentarse en las faldas del terapeuta para que tenga mayor estabilidad y permita al terapeuta un fácil acceso a su musculatura oral. También se puede sentar al niño hacia atrás, con los antebrazos apoyados en la espalda de la silla, lo cual proporciona un buen soporte de la parte superior de su cuerpo y disminuye la flexión (tumbarse sobre la mesa); también se puede sentar sobre un balón terapéutico o una gran pelota que bote.

 

Estos niños presentan una estabilidad postural muy pobre, al igual que un tono muscular disminuido y una escasa planificación motora, lo que interfiere en sus habilidades orales, motoras y de alimentación. Por lo tanto, la estimulación oral motora y los ejercicios de motricidad gruesa y fina contribuyen a mejorar la estabilidad postural, acrecentando el tono muscular y proporcionando patrones correctos.

Cuando se planifiquen actividades, debe empezarse con ejercicios de motricidad gruesa antes de introducir motricidad fina. Los primeros mejorarán la estabilidad del tronco y permitirán mayor movilidad de los movimientos finos de la musculatura oral, necesarios para entre otras, son actividades que comprometen todo el cuerpo y activan una variedad de músculos que proporcionan entradas propioceptivas, que sirven para mejorar el tono muscular. La presión con los brazos sobre las sillas, empujar una pared o mano contra mano, proporcionan un input propioceptivo a los músculos y las articulaciones de la parte superior del cuerpo.

Es importante tener muy presente, cuando se maneja físicamente al niño con SXF, el tipo de toque y la dirección del movimiento que se apliquen. La presión firme y profunda proporciona un input proprioceptivo que aumenta el tono muscular. Los toques leves se usarán cuando se quiera facilitar el movimiento, de manera que el niño tenga más control, mientras el terapeuta guía dicho movimiento.

No hay que olvidar que estos niños pueden tener problemas para tolerar los toques leves y, por tanto, se debe utilizar una presión firme y profunda. Es cuestión de ir observando las respuestas de cada niño, ya que pueden reaccionar de manera diferente.

 

Para aumentar el tono muscular y mejorar la movilidad de la lengua, labios y mejillas, existen una variedad de técnicas de estimulación que se pueden usar, tales como dar  palmaditas, vibración o presión profunda sobre las estructuras que aumentan el tono; toques profundos sobre las mejillas hacia la boca, alternados con palmaditas rápidas, pueden mejorar el cierre labial; igualmente sucede si se palmea y frota el labio inferior. Se le pueden pintar los labios y hacer marcas sobre el espejo o un papel para que sientan un input proprioceptivo para el cierre labial. Esto proporciona una clave visual para la graduación de la apertura labial, y resulta motivador para el niño. Se puede trabajar el tono y la movilidad cepillando (si lo permite) la lengua, las encías y los dientes con el cepillo, poniendo un dedo firmemente sobre la lengua o pasear el dedo desde la parte anterior hasta la posterior de la lengua. Algunos niños son hipersensibles y al tocarlos pueden sentir asco o arcadas.

 

La alimentación:

Como ya se ha mencionado, los padres informan que estos niños son muy sucios para comer. Las conductas que presentan pueden ser: arcadas, no querer probar nuevas comidas, nuevas texturas y jugar con la comida o tragarla sin masticar. Todas estas conductas pueden estar relacionadas con las dificultades en el procesamiento sensorial.

 

Hay que valorar las estructuras orales que incluyen la estabilidad de la mandíbula, la apertura de las encías cuando come, la rotación de las mandíbulas, la separación durante el movimiento, el cierre labial cuando come o bebe, la lateralización de la lengua, la elevación, etc.

Un déficit motor que se ve en la mayoría de niños con el SXF es la dispraxia o dificultad con el movimiento voluntario. Los movimientos que resultan de un feedback auditivo y visual pueden ayudar a mejorar el control. Los ejercicios en el espejo pueden ayudar a monitorizar visualmente el cierre labial, el tamaño, la forma de la apertura labial y la posición de la lengua dentro y fuera de la boca. Otras actividades positivas pueden ser: las huellas labiales, hacer un agujero por donde pase la lengua, ejercicios con piruletas, hacer pompas de jabón, etc. También son útiles los ejercicios con sonidos para conseguir movimiento de los labios y de la lengua, tales como: gruñir, silbar y pronunciar las vocales exageradamente, para conseguir la retracción y la protrusión de los labios, etc.

 

Asimismo, se pueden utilizar alimentos para mejorar el movimiento voluntario, el tono muscular y la movilización y posicionamiento. Cuando se utilicen alimentos para estas actividades, éstos deberán ser considerados como un medio y no un fin en sí mismos. Debe explicarse a los niños lo que se trata de conseguir durante la sesión de trabajo, pero no debe reproducirse durante la hora de la comida. Estas sesiones se realizan fuera del momento y lugar de comida o merienda, para que quede clara la distinción.

 

Para que la lengua haga una acción de barrido, debe trabajarse la movilidad de la lengua por medio de una piruleta, o untando algo cremoso en los labios. El movimiento de lengua puede realizarse poniendo miel en las esquinas de los labios para la lateralización y  elevación. También se puede poner alimento entre las mejillas y los labios para la lateralidad de la lengua, o movilizando una piruleta de una mejilla a la otra. Para mejorar la movilización de los labios, hay que hacer que el niño sople, o absorba liquido con una cañita, etc.

 

Ambiente sensorial:

Las características sensoriales de la terapia también influyen en las habilidades orales motoras y de alimentación de los niños con SXF. El niño recibe la información a través de los sentidos: auditivo, visual, táctil, gustativo (sabores), olfativo (olores), proprioceptivo y vestibular.

 

En cuanto a la terapia del lenguaje,  la atención debe estar focalizada en el táctil, gustativo, olfativo y proprioceptivo, y sus relaciones con la parte oral motora y la alimentación.

 

Los objetivos incluyen la normalización de la respuesta a la entrada sensorial, e influyen sobre  la hiper/hiposensibilidad. Cuando se desarrolla la terapia, hay que considerar la posibilidad de proporcionar una variedad de oportunidades sensoriales usando comidas,  utensilios y equipamiento. Los padres siempre insisten en lo mal que comen estos pequeños y que no se atreven a comer ciertos alimentos que, por su textura u olor, para ellos son desconocidos. Por eso, debe dárseles la oportunidad de experimentar con nuevos alimentos a la hora de la merienda, lo que funciona muy bien cuando otros compañeros suyos están comiendo. Esto proporcionará también la oportunidad de saborear nuevos alimentos.

 

Algunos de ellos pueden prepararse y servirse en una variedad de combinaciones sensoriales, ya que permiten hacer cambios graduales en los niños que se resisten a comer lo que no han probado antes. Los alimentos deben escogerse teniendo en cuenta los sabores y los olores, que deben ir en aumento, desde los intermedios hasta los más fuertes. Un alimento debe tener un sabor medianamente suave y otro más fuerte. Otros pueden ser los dulces y las tartas de frutas, los melones y los pomelos, diferentes sabores de gomas de mascar y bebidas tales como zumos de manzana, etc.

 

Entre los que tienen una variedad de texturas, deben seleccionarse los flanes y pudings dentro de los alimentos cremosos; otros deben ser grumosos, como el arroz o el queso; firmes y elásticos como la carne y las verduras, (cortadas y hervidas); crujientes, como las patatas fritas; comida pegajosa, como la miel, etc. Se podrá observar que las comidas que son pegajosas o elásticas, son rechazadas por estos niños. El masticar proporciona input proprioceptivo a la mandíbula, lo cual sirve para incrementar el tono muscular y despertar sensaciones.

 

La comida compuesta por variadas texturas es buena para los niños con déficits sensoriales. Las combinaciones cremosas y crujientes, tales como verduras con alguna salsa, son muy buenas. Los alimentos que combinan líquidos con sólidos o los que producen mucha jugosidad al masticar, requieren que el niño absorba mientras mastica. Por ejemplo, cereales con leche, sopa de verduras, gajos de naranja. etc. Puede que los niños rehúsen usar cubiertos porque éstos suponen una textura más. En ese caso, hay que probar con cucharas de distintos tamaños o tenedores cargados de alimentos que les gusten, etc. Lo que se tiene que conseguir es que, poco a poco, el niño se vaya acostumbrando a nuevos sabores y texturas, lo que resulta difícil pero no imposible.

 

TRATAMIENTO PARA MEJORAR LA INTELIGIBILIDAD DEL HABLA

 

Los niños con el SXF tienen una pobre inteligibilidad del habla, que incluye errores fonológicos, dispraxia, dificultades en la prosodia y una cualidad de voz muy especial.

 

Los objetivos de la terapia incluyen:

-       
Mejorar el planeamiento motor para el habla.

-        Mejorar la producción de las palabras complejas, motora o fonéticamente.

-        Mejorar el uso del lenguaje.

-        Mejorar la emisión de sonidos aislados, sílabas, palabras, frases, etc.

 

Los problemas de los niños con el SXF, en cuanto al lenguaje, se caracterizan por la dificultad en ordenar y secuenciar los sonidos. Tienen mayor dificultad para la producción de sonidos en unlenguaje conectado que en palabras aisladas. También les resulta difícil la emisión de palabras multisilábicas.

 

Las técnicas de tratamiento deben estar encaminadas a utilizar ayudas visuales para que el niño pueda enfatizar los movimientos articulatorios de secuenciación en palabras multisilábicas o en frases estructuradas. Utilizar música y movimiento también puede ser útil para mejorar la inteligibilidad. Se deben escoger canciones con un ritmo muy simple y luego ayudarse con movimientos motores gruesos y una serie de sonidos. Estas combinaciones de sonidos deben adquirir un significado utilizando palabras multisilábicas o frases cortas.

 

Estos niños también presentan un tipo de lenguaje que se caracteriza por unos patrones especiales de entonación y rapidez, que reducen la inteligibilidad. Cuando el niño está sereno mejora la emisión del lenguaje. Utilizando el input sensorial a través del tacto, propriocepción y el sistema vestibular, se le ayudará a tranquilizarse, dando lugar a que mejore la velocidad y las repeticiones de sonidos y  palabras.

 

La sesión debe iniciarse con actividades relajantes, basadas en las necesidades sensoriales del niño y actividades que pueden ir realizándose a lo largo de la sesión, de acuerdo con lo que necesite el niño. El input proprioceptivo debe ser tenido en cuenta durante la sesión; esto incluye la silla, los masajes, el empujar o tirar de objetos pesados, compresión de las articulaciones, presión firme de las mejillas, frente, barbilla, hombros y cabeza. El input vestibular, que es suave, constante y regular, ayudará al niño a calmarse y organizarse.

 

Procesamiento auditivo, lenguaje expresivo

Los niños con el SXF presentan problemas de lenguaje, que van desde un retraso moderado en el lenguaje receptivo y expresivo, hasta un severo retraso. Las dificultades a nivel receptivo pueden ser: pobre atención auditiva, escasa memoria y dificultades de comprensión semántica y sintáctica; la hiperactividad y la impulsividad pueden interferir en la atención. Las dificultades de expresión pueden ser las excesivas verbalizaciones, dificultades en la secuenciación y organización, perseveración en palabras y frases, y la ecolalia. Cuando se desarrollen estrategias en este aspecto, se deben tener en cuenta las necesidades sensoriales del niño.

 

Los objetivos para la comprensión de la información, incluyen:

-       
Incrementar los períodos de atención del lenguaje/habla.

-        Mejorar la comprensión de palabra, frases, párrafos, pequeñas historias, etc.

-        Mejorar la comprensión en la conversación.

-        Seguir órdenes rutinarias.

-        Seguir nuevas órdenes.

-        Mejorar la comprensión de preguntas: si/no, qué, quién, dónde, cuál, por qué y para qué.

 

Los objetivos para la organización del lenguaje, incluyen:

-        Explicar eventos (personales, experimentales, dibujos, presente inmediato, pasado, futuro), usando vocabulario preciso, detalles exactos y secuencia lógica del evento.

-        Reducir los cambios de tópicos que ocurren, los circunloquios, las excesivas repeticiones, etc.

-        Inhibir las verbalizaciones inapropiadas.

-        Mejorar la comprensión y expresiones a nivel de categorías.

-        Mejorar la comprensión y expresión de sinónimos, opuestos, asociaciones, analogías, inferencias, relaciones causa/ efecto y lenguaje figurado.

 

Es muy importante tener en cuenta que los niños con SXF se muestran desorganizados y reaccionan negativamente ante los cambios de ambiente. Se alteran y las habilidades del habla disminuyen durante las transiciones o cuando ocurren hechos impredecibles para ellos, demostrando más dificultad en el procesamiento de la información y en su expresión verbal.

 

Un ambiente muy estructurado en el que el niño sabe lo que va a suceder o lo que se espera de él, es primordial. Es fundamental que el niño sepa, mediante un horario, qué día y a qué hora se realiza la terapia, tanto de lenguaje o cualquier actividad que se deba hacer, así como prepararlo si habrá acontecimientos variables, tanto dentro como fuera de la escuela.

 

Las claves visuales son de vital importancia para explicar cualquier acontecimiento o evento, tales como pueden ser, el aprendizaje de alguna tarea nueva, el trabajo con una persona diferente o un cambio de lugar.

 

De igual manera, el niño con el  SXF es con frecuencia hipersensible al ambiente que lo rodea y tiene dificultades para manejar las distracciones auditivas y visuales. El input sensorial puede distraerlo e interferir en su producción verbal. Las conductas resultantes de la sobrecarga sensorial pueden influir en que el niño se muestre agitado, hiperactivo o impulsivo.

 

Cuando se planifiquen las actividades terapéuticas para estos niños, se deben tener muy en cuenta las distracciones auditivas que pueden aparecer en el ambiente donde se trabaja. Las sesiones deben realizarse en un área con mínimo ruido y distracciones, y nunca cerca de una ventana o en áreas de mucho tráfico.

 

Estos niños pueden mostrarse sobreestimulados por sus propias verbalizaciones y, si se da esta situación, es preciso tener en cuenta que las actividades relajantes pueden ser beneficiosas.

La información auditiva deberá presentarse de una manera calmada, con pausas entre frases u oraciones, especialmente cuando se dan instrucciones. La entrada sensorial debe ser una herramienta para el niño. También se puede utilizar música para crear un ambiente apropiado. Se ha estudiado en profundidad el tema, y se sabe que la música ejerce un efecto de calma y de menor distracción durante el tratamiento. Si se la sintoniza a bajo volumen, puede enmascarar las continuas distracciones. La música, asimismo, se puede utilizar para subrayar conceptos nuevos o vocabulario.

 

También las distracciones visuales se deben tomar en cuenta a la hora de planificar las sesiones. La luz de la habitación debe ser mediana y, a ser posible, halógena. Los pósters, carteles u otro material de pared deben estar limitados. Para acotar una pequeña área de trabajo para el niño, se puede utilizar una separación. El terapeuta se puede sentar junto al niño o detrás del mismo, en lugar de frente a frente, tratando de evitar las distracciones que éste pueda tener cerca. Se puede trabajar con colores, especialmente cuando se desea focalizar al niño hacia una información específica.

 

Ayudas visuales

Las señales son una parte vital en la enseñanza del niño con SXF. Por medio de ellas se ayuda al niño a iniciar una respuesta. Las señales incluyen claves verbales, visuales, gestuales, motoras o de asistencia física. A medida que el niño mejora sus habilidades, éstas irán desapareciendo u orientándose a claves más estructuradas.

Ya sabemos que estos niños responden mejor a las claves visuales, gestuales y motoras. Unir la clave visual y motora con el modelo verbal, puede dar como resultado que mejore la comprensión y la expresión. Por ejemplo, cuando se explica una historia y se quiere enseñar una secuencia, se puede trabajar con movimiento actuando las etapas de la secuencia con láminas, para luego conseguir la respuesta verbal. Las claves de signos pueden usarse para enseñar nuevos conceptos o vocabulario, formas gramaticales, así como para reforzar las instrucciones. Estas señales pueden ayudar al niño a organizar expresivamente la frase o a corregir una palabra determinada.

 

Los niños con SXF tienden hacia el estilo de aprendizaje simultáneo. Su actuación académica está afectada por la manera en que le son presentados los estímulos. La información procesada de una forma gestáltica en lugar de por partes o secuencialmente, aumenta su efectividad. Si se está trabajando un cuento, por ejemplo, como base de la comprensión lectora, debe leerse la historia completa antes de hacer las preguntas correspondientes. El niño puede sentirse ansioso por oír la conclusión y tener dificultades para procesar las preguntas que interrumpan la fluidez de la historia.

Cuando realizamos alguna actividad de tipo experimental, como puede ser preparar un pastel, es mejor enseñarle el producto terminado antes de decirle que se irá paso a paso, y el mismo procedimiento debe utilizarse en cualquier otra actividad que requiera una secuencia o seguir pasos.

 

Con frecuencia, esto puede ayudar  a fomentar el aprendizaje, incrementar la atención del lenguaje, comprensión y memoria y mejorar las habilidades expresivas. A través de la observación en la casa y en la escuela se puede llegar hacia las áreas de interés del niño. Hay pequeños a los que les interesan los anuncios de la TV; a otros los animales o determinados personajes, etc. El resultado de esta observación llevará a crear los objetivos que se relacionen con lo que se desee trabajar, teniendo en cuenta sus intereses.

 

Hay que aprovechar también, lo que el niño esté trabajando en la escuela para incidir sobre esos aprendizajes.

 

Lenguaje social

Cuando nos comunicamos con propiedad, debemos ser capaces de iniciar, mantener y terminar una conversación. El lenguaje pragmático es la habilidad de comprender el uso de las conductas verbales y no verbales para la comunicación.

La conversación sirve para una serie de funciones. El acto de conversar debe ser firme o sensible, y requiere atención, clarificación y desacuerdo.

 

El aprovechamiento del lenguaje social también depende de la habilidad de comprender y usar las claves no verbales, tales como el contacto visual, gestos, expresiones faciales y proximidad.

 

Los niños con SXF muestran deficiencias en las habilidades pragmáticas del lenguaje a pesar de que están muy interesados en la comunicación. Muestran dificultades para iniciar una conversación y mantenerla. A nivel de conversación, estos niños se caracterizan por comentarios tangenciales, perseveraciones y frases automáticas, además de un pobre contacto visual.

 

Los objetivos en este aspecto  incluyen :

-        Conseguir la comprensión de la focalización de la atención niño/adulto.

-        Conseguir la atención de una manera apropiada frente a cada situación.

-        Comprender el uso del contacto visual/facial como una convención social no verbal.

-        Comprender el uso de distancia, expresión facial, gestos y posturas.

-        Mejorar las habilidades de conversación, inhibiendo las vocalizaciones cuando el adulto habla.

-        Iniciar, mantener y terminar una conversación.

-        Uso apropiado del lenguaje/gestos al abordar rutinas sociales.

-        Uso apropiado del lenguaje/gestos al abordar un juego interactivo.

-        Hacer preguntas directas e indirectas para la acción, información, clarificación; permiso, agradecimientos, etc.

La terapia del lenguaje se focaliza en la interacción entre  la conversación y el juego y debe ocurrir en un ambiente significativo y experimental.

Para los niños con SXF, aprender y practicar los objetivos propuestos les permite producir conductas en un contexto significativo, y reducir su necesidad de hacer generalizaciones, que les resultan muy difíciles.

 

Es importante proporcionarle un ambiente natural para facilitar la producción de esta interacción y reforzar el uso de las normas de conversación. El ambiente deber ser apropiado, esperando en todo momento los resultados más adecuados.

 

Las habilidades sociales también se deben realizan en actividades funcionales en clase, en el comedor, en una tienda, restaurante, etc. Las actividades se desarrollarán para practicar acciones y reglas. El niño puede iniciar una conversación para pedir información o acción, en una tienda para comprar algo, en el comedor preguntando qué hay para comer, etc.; al preparar una receta, resolviendo los pasos para hacerla, o preparando la mesa.

 

Es importante la observación para desarrollar un programa de acuerdo a los intereses de su medio natural, sus habilidades y necesidades y para mejorar su conocimiento a nivel pragmático, semántico, sintáctico y fonético. Debido a la  gran capacidad de imitación de los niños con SXF, debe utilizarse dicha capacidad como estrategia, dándole la oportunidad de observar buenos modelos en cuanto al lenguaje social y también a la hora de trabajar habilidades de organización del lenguaje expresivo.

 

BIBLIOGRAFIA

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