¿la cultura puede
condicionar el pensamiento?
En la red del
tiempo.
¿Puede la cultura condicionar el pensamiento?
¿Cómo podemos dividir la cultura del pensamiento cuándo parecería que sea el modo de pensar a crear la cultura?
Tenemos que preguntarnos:
¿- Que es el
pensamiento?
¿- Que es la
cultura?
El pensamiento indudablemente no es un algo homogéneo, uniforme, ni, tanpoco único.
Ante todo el pensamiento se estructura por un proceso de desarrollo en el que tenemos:
- un pensamiento concreto
- un pensamiento afectivo
- un pensamiento simbólico-racional.
Lo primero se refiere a las etapas más primitivas del desarrollo psico-mental y es atado fuertemente a la experiencia concreta. La percepción induce una representación casi condicionada por el input sensorial y se puede afirmar que el percibido mismo se convierte en pensamiento. El sujeto cree de poseer la verdad de lo percibido y, por lo tanto, del propio pensamiento porque puede someterlo concretamente al control de los sentidos.
El pensamiento afectivo es atado a la experiencia relacional y ésta condiciona la representación en cuanto el objeto y/o el comportamiento adquieren un valor particular y único en el ojo del otro; mejor dicho, en la relación que el sujeto tiene con el interlocutor.
Tenemos por fin el pensamiento simbólico que se libera del objeto y se organiza sobre la base de una representación ideal, despegada del concreto, sólo parcialmente condicionada por los contenidos afectivos y que puede ser referida en el aquí y ahora, al fluir tiempo, al cambio de los lugares sin que cambien en forma relevante.
Es este pensamiento el que puede ser condicionado por la cultura, salvo que también la condición afectiva pueda ser considerada como algo cultural.
¿Qué es la
cultura, entonces?
Es el conjunto de
las representaciones simbólicas que el sujeto organiza alrededor de una
experiencia perceptiva o sensorial. Hombre de cultura, de este modo, es el que
tiene la capacidad, por características personales o por riqueza de
experiencias, de dar el mayor número de lecturas y, por lo tanto, poder elegir,
entre muchas interpretaciones la que parece màs útil por verdad, por
posibilidad de integración en un dibujo más amplio.
Esta lectura no despega completamente la cultura del conocimiento, pero permite de alejarla del conocimiento dogmático, tizioristico y sabelotodo. Conocer también es el conocer popular, agrícola-artesanal, artístico, etcétera y siempre se enriquece con la multiplicidad de las experiencias.
A este punto podemos suponer que la cultura condiciona el pensamiento empujándolo en una dimensión cada vez más simbólica, poliédrica, articulada, analítica y deductiva.
Si hablamos del hombre medioeval es inevitable aceptar las limitaciones actuadas sobre su pensamiento por concepciones religiosas y estético-moralísticas justo porque esta época es dominada por un pessimismo que, como dice Silvo Locatelli, deriva de no haberse liberado todavía de la concepción cristiana de la culpa impuesta por las jerarquías en los primeros siglos despies de Christo.
En este arco de tiempo, el mundo romano, que fue todavía el centro del pensamiento y de la cultura, fue dominado por las necesidades económicas que condicionaron la estructura social, pero, sobre todo, el actuar de las familias romanas.
Los últimos emperadores de la casa Julia, Caligula, Claudio y Nerón, no condujeron acciones de conquista y, por lo tanto, el erario del emperador se hizo cada vez más pobre. Por tal motivo, estos emperadores redujeron fuertemente las contribuciones a las familias romanas que las habìan recibido desde siempre. El descontento llevó a matar a uno después del otro los emperadores, pero no solucionó por cierto el problema.
La reducción de los fondos de las Familias, qué tuvieron que sacar el sustento de su patrimonio agrícola, llevó a liberar a los esclavos, los famosos libertos, que, de improviso, se encontraron a ser sí libres, pero sin posibilidad de procurarse una casa y la sustentación por ellos y por sus familias.
Esta situación llevó a la construcción de las famosas catacumbas y de un gran aglomerado de personas entre el que encontró humus adecuado el desarollo de la filosofía religiosa de los primeros cristianos-paulinos.
La filosofía de Séneca (estoicismo) y las ideas de San Paolo arraigaron intensamente por los contenidos de respeto de la persona, de derecho a la vida y de promesa de un mundo mejor aunque en el más allá. La estructura ética fue intensamente pragmática, aunque invadida por los principios de colpevolizaciòn, de las orígenes vetero-testamentarias, explicable e intelleggibile, capaz de poner el verdadero poder en las manos de Dios-padre (machismo de San Pablo), idea que por toda la edad media llenarà la cultura y será el fundamento de la Santa Inquisición.
En el Renacimiento empieza una revisión teórico-cultural, quizás justo porque el movimiento de los Soldados de Cristo, los Templarios, llevaron nueva sabidurìas, pero, sobre todo, una emancipación intelectual que costó la vida de la mayoría de los adeptos.
A mi parecer, todavía poco sabemos de como hayan ido las cosas en el 15° siglo, justo porque la opresión teocrática ha funcionado de freno cultural.
Personajes como Piero de la Francesca, Sandro Botticelli y Leonardo da Vinci no fueron sólo grandes pintores sino ilustres personajes de esa nueva cultura que llevarà a los sabios a dialogar solamente entre de ellos, provocando un roptura con la cultura popular.
Estas particulares condiciones que han llevado a los abusos de la inquisición y al exterminio de los Catarosi, han sido muy violentas y universales y todavía hoy se perciben las consecuencias en todos los campos del saber y también en el aproche ético-religioso.
La revolución de la información (internet y la difusión maciva de publicaciones) ha sido profunda y quizás no tenemos todavía una idea exacta sobre dónde llegarà, queda el hecho que, si la cultura ha influenciado tan profundamente en el pasado el pensamiento, es de esperar que la era del Acuario nos hará vivir una liberación y, por fin, el crecimiento del hombre, no sólo en las aplicaciones tecnológicas y científicas, sino también humanísticas, neuroscientificas, sociales, filosóficas y timologicas.