CARTAS Y ABUSO
La carta (Email) anónima llena de insultos recibida por Jorge (psiquiatra, director de un eLista) ha suscitado un alud de comentarios comúnmente de tipo consolatorio para el psiquiatra y de condena para el remitente que se ha escondido en el obscuro rincón de una máquina.
Uno de los últimos Email que le ha sido mandada a Jorge habla pero de… un sentido de angustia y este me empuja a enviar algunas consideraciónes.
¿Quién se esconde tras el anonimato?
Si fuéramos a los tiempos de los Papa-Reyes podríamos recordar Pasquino que escribió, en las noches, sobre los muros de Roma para evitar ser descubierto y puesto en las manos del verdugo. Estamos pero en una época en que, gracias a la democracia, la libertad de expresión es hasta demasiado amplia. Así el miedo no justifica un acto de cobardía y de claro sentido psicopatológico.
Quien lanza la piedra y esconde la mano, de estos tiempos, es indudablemente un sujeto desprevenido sobre el plan psico-afectivo y débil en aquel cognitivo.
Su estructura psíquica es dominada por sentidos de omnipotencia que pueden ser respaldados de infantilismo psíquico o de elementos sádico-anales.
Propiendo por esta segunda hipótesis porque el uso de medios modernos como el correo electrónico solicita un mínimo de capacidad y familiaridad con los softwares.
La propensión sádica es evidente pero la anal, obsesivo-compulsiva, solicita una mayor atención. Este modelo de personalidad se basa en dos parámetros:
Estas
consideraciones nos llevan a releer el Email que habla de angustia. De frente a
un sujeto sádico-anal (obsesivo-compulsico) que todo destruye o llena de
excrementos (aquí està el por qué de las palabras enviadas a Jorge: negro de
mierda) los otros viven sentimientos de miedo y angustia cuando perciben la
imposibilidad de contener o de cambiar al agresor sádico.
Creo que frente a
estas experiencias no hace falta dejarse tomar del miedo; hay que vivir la
certeza que el psicópata debe ser controlado, limitado, excluido, para ayudarlo
a empezar a entender el justo estado psicopatológico de omnipotencia delirante,
porque pueda, por otro lado, empezar una psicoterapia que lo libere de los
sentidos de indignidad, de incapacidad y de inadecuación.
Con un gran abrazo para Jorge y un fuerte saludo por todos
Romeo