integrararse con nuestra
cultura.
Romeo Lucioni
Leo una frase sobre la integración y me viene instintiva una duda sobre cuál sean los deseos o las necesidades de este Otro-distnto de Nosotros.
Con benevolenia se
puede afirmar quizás que se trata de un choque de culturas.
NOSOTROS.
Estamos realmente contentos con ser como somos y por ésto vivimos la ilusión que todos deberían seguir nuestro ejemplo porque es el único modo para ser felices.
§ En nuestra búsqueda
por la vida hay un hedonismo fuerte, una necesidad de satisfacer sentimientos
mucho más profundos de lo que la unión superficial con el bienestar haría
pensar;
§
A partir de
siglo XV, y es pasado pues pués mucho tiempo, el hombre de cultura ha saboreado
la sensación inebriante de ser parte de la NATURALEZA y, por lo tanto, de ser
una criatura, pero también un sujeto libre, porque puede decidir su propia
suerte.
§
En esta
libertad hay un desatarse de las "garras" de Dios que tiene
"anclado a Si" a la misma criatura preferida, hecha a su imagen y
semejanza.
§
Una lógica
de independencia que pone el hombre "en el Arcadia" (et en Arcadia
ego) dueño de sus memorias, sueños, conquistas, estructuras mentales.
§
Un
pensamiento libre que crea su propia responsabilidad, fundamento por una
creatividad, y es capaz de darse reglas, de trazar las líneas de una ética
humana, como la de Isac (el hijo de Abram) renacido de una muerte anunciada,
como para Lázaro, como para Jesús.
§ Una democracia como expresión del libre pensamiento del hombre que no necesita más de Dios, del Dios arcaico del Biblia, porque es capaz de crear su propia suerte riconosciendose como imagen de Dios en la "Naturaleza".
A este punto el hombre se responsabiliza y fatigosamente, pero con obstinación y con confianza, hace propia aquella palabra de Dios que lo ha querido criatura preferida, molécula de Su inconmensurable Luz.
El hombre democrático de hoy se lanza a la conquista del mundo, no para llevar la palabra de Dios que hecha "verdad", sino como expresión del ser "hombre."
Este SER significa:
- Respeto por
todos los pueblos sin distinciones religiosas, políticas, étnicas, etc.
- Amor por el otro, que es también la MUJER, que da sentido a nuestra misma vida porque reconocido como "valor" que valoriza a nosotros mismos.
- Defensa de las debilidades por la que hace falta luchar para darles dignidad, orgullo e iguales oportunidades.
- Salvaguardia de los niños, por encima de cualquier consideración, lógica o necesidad, que es nuestra bandera, nuestro porvenir, la mónada que nos proyectará en el infinito del tiempo.
Indudablemente este camino no es rociado de rosas, son muchas las espinas, las trampas, los errores,… las matanzas, pero oímos adentro una certeza para nosotros: siempre ha sido un recorrido de crecimiento, de desarrollo, de amor para este hombre "bendito."
Ahora venimos al Otro.
En la confrontación no se puede diferenciar entre el yo y el otro; se vuelve más fácil, para entendernos, preguntar cosa hay en la otra parte que no querría que invadiera la mía.
Podemos
considerar ni siquiera todos los Otros, porque las variables serían infinitas
e, indudablemente, imposible de analizar.
Hoy el choque
está con los que quieren imponer otra forma de ser Hombre y, por lo tanto,
vemos si logramos descubrir este otro que nos "echa en cara" su piel
y nos propone:
§ Él inmanencia de Dios del que todo deriva y al que todo se le debe. Es una verdadera vuelta al más profunda edad media, legada a una dominación rígida y feroz como aquella romana.
§ En tal posición hay una visión apocalíptica de la presencia de Dios que hace emerger los seiscientos años de la opresión de la inquisición: Dios lo quiere.
§ De este modo, el otro siempre es, inevitablemente, la otra parte, aquella diabólica y satánica que representa la imposibilidad de ver el otro como Igual.
§ El modo de vestirse, que se compara mucho al de los curas y de los frailes, se convierte en el símbolo de ser diferentes, de imponer una estructura mental, ética y religiosa: es asumir "el vestido de Dios."
§ Es atarse a las visiones arcaicas de la edad media, negar la libertad del ombre; introducir Dios en la cotidianidad es un sentimiento de debilidad que crea la imagen delirante de la omnipotencia: "en hoc signo vinces”
§ … y Costantino ya no es un héroe, es un "electo"; se niegan las prerrogativas de un Ulises para hacerlo un simple "deseo de Dios", contra el que ningún hombre puede oponerse.
§ Asta la MUJER se convierte en el otro, lo diferente, el renegado por Dios y, por lo tanto, objeto de someter, el elemento débil de conducir y al que hace falta imponer reglas férreas: no mires, no te hagas ver, no decidas, no elijas, no crezcas, no pienses, no, no, no.
A este punto se pone de claro que se habla de integración, pero quizás se la rechaza categóricamente. ¿Quién, poseyendo prerrogativas divinas, se siente deseoso de perderlas? ¿Quien, teniendo la posibilidad de saquear los derechos a la mitad femenina de la población, puede pensar de renunciar y de "hacerse igual" a una mujer considerada un ser inferior, como estuvo en la edad media: pecaminosa y diabólica?
Se dice que la democracia es el fruto de la tolerancia y el individualismo, pero quizás debamos decir que deriva de una ética humana, hecha por el hombre, con su pensamiento y su deseo de crecer. Cada vez más se presenta autocrítica, en efecto es lugar común que los americanos son los más radicales acusadores de América, los italianos los más acérrimos denigradores de su patria y ésto vale pora todos.
La democracia es inevitablemente un continuo renacimiento y el Papa mismo lo demuestra cuando pide perdón por los abusos perpetrados por sus predecesores. Lo estamos demostrando cada día, también nosotros que nos preocupamos del hambre en el mundo, de las injusticias, del derecho de ser libres, aunque luego … les vendemos las armas, la tecnología, las suciedades de una sociedad que parece negar aquella miga de luz divina que está en nosotros como símbolo de una NATURALEZA PREDILECTA.