Porque
Einstein no es autista.
Papini en “GOG”, su libro
estraordinariamente actual, cientificamente exacto y culturalmente creativo,
cuenta el encontro con Albert Einstein el cual, para aclarar inmediatamente el nùcleo fundador de su pensamiento, dice “...por
naturaleza soy enemigo de la dualidad”.
Justamente esta frase explica porquè el hombre
de ciencia no podrìa ser autista. Su “objetivo supremo”, su “modelo mental”
(dirìamos nosotros los psicoanalistas) es “eliminar las diferencias”.
Buscar la unidad:
-
en el
espirito de la ciencia;
-
en la vida y
en el arte;
-
en el amor;
-
en la
metafora poética
significa superar el dilema existencial del
niño en la fase primitiva de su desarrollo en la cual se refugia el autista,
que:
§
en el
sindrome de Kanner no posee objetos
estables y, por ello,
su realidad se encuentra siempre de frente a un precipicio, en el terror de
caer en el vacìo y en la nada;
§
en el
sindrome de Asperger no logra elegir, unir, reunir porque los opuestos
(bien/mal, justo/injusto, lindo/feo) son cualiades que invaden
contemporaneamente los objetos que asì pierden valor, son rechazados y tirados
por inservibles.
Cuando Einstein concluye que“… espacio y tiempo son aspectos indisolubles de una misma realidad” y denuncia su “ùltimo descubrimiento” la “teorìa del campo unitario” declara y grita al mundo no solo su “no ser autista”, sino también su “creaciòn mental”: dar al mondo un sentido (istintivo) y un significado (intelectual) que crean el verdadero modelo paradigmatico de volverse hombre que, justamente en la unidad, encuentra el amor.
Einstein, en su conversaciòn con Papini, dice que las ciencias y por ende la naturaleza y en ella el hombre, se pueden traducir en una sola formula “Algo se muove”.
Papini parece desconcertado y asombrado de frente a una frase tan simple, pero que, por Einistein, contiene el sentido de la vida, vale decir el Moto, mientras
para San Juan era el Verbo y
para Goethe la acciòn.
En estas crìpticas declaraciones se encuentra el sentido de la vida, increìblemente
simple y éticamente fundamental:
desde Dios-Verbo, unidad inicial, nace el Hombre que descubre la acciòn, el “hacer”, que es possible y adquiere significado solamente si puesto al servicio de la unidad, del amor.
El niño autista (Kanneriano) no puede hacer que significa actuar, crear, vivir, porque se encuentra limitado al gesto ripetitivo, a la coacciòn, al estereòtipo: debe “hacer por no hacer nada”.
Solo cuando, con el tratamiento, potrà adquirir prerrogativas humanas, que son relacionales, sociales y valorativas, podrà empiezar a … dar un puntapié a la pelota y serà el primer paso hacia alcanzar su “Si-mismo”, su humanizaciòn y el empuje para salir del autismo.