¿QUÉ
PODEMOS ENTENDER DE UN AUTÍSTA?
Dudas y preguntas de una
terapeuta.
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Me llamo Bárbara, soy licenciada en psicología y aprendiz en el A.G.R.E.S, de Cislago, cerca de Milán. Desde algúnos día estoy trabajando con un pequeño paciente llegado esde poco y que actualmente está bajo observación por comprender mejor cuál sea su trastorno y para iniciar una terapia adecuada..
Ayer por la tarde, como siempre, ha llegado a tiempo a su cita de psicoterapia, ha entrado al gimnasio y ha monstrado de ser interesado en todo y en nada al mismo tempo. Le gusta mucho tirar abajo de los estantes los juegos en caja y desparramarlos sobre el suelo. Si no fuera parado más que de prisa tendería a escapar de la tarea que está desarrollando y a tirarse hacia los juegos para hacerlos caer. Cuando manifiesta este comportamiento actúa con movimientos muy veloces y potentes, al revés de otros instantes en que parece hipotónico, blando, como una pasta de manipular, pero que en realidad no asume a ninguna forma le sea dada. Es muy oppositivo en las tareas, y lo que incrementa esta su oposición es la notable fuerza física de que es dotado. ¡Querría sólo hacer aquél quiere!
Una actitud típica de este niño es una tendencia a tirar a si a la persona con que está trabajando y, en su momento, darle un beso sobre la cabeza o plantarle las uñas en el cuero cabelludo; cuando es imposibilitado a hacerlo sobre el jefe también lleva a la práctica esta actitud agresiva sobre las manos de la terapeuta.
Ayer tarde ha sido muy difícil trabajar con él por los motivos sobre emplazados.
En gimnasio construimos un recorrido con obstáculos en gomaespuma en forma de escaleras, tobogán, puente, un eje de equilibrio, de los círculos y de los ladrillos de plástico pintado; con él no hemos logrado nunca una vez acabar el recorrido porque distraído por mil objetos hacia los que corrió de cabeza. En un momento de oposición muy fuerte, para hacerlo relajarlo hemos tomado por los pies y por las manos y lo hemos mecido un po'. El niño se ha convertido en un haz de nervios que se contorcerse y gritó, se debatió y dobló, lo dejado a tierra ha manifestado una actitud agresiva mí vierto de: me ha plantado las uñas en la mano. No siendo dispuesta a tolerar esta actitud le he abofeteado el manina, como ya hecho otras veces y, por la primera vez, lo he visto llorar con las lágrimas, un llanto fuerte, casi desesperado. No sé cosa haya sucedido, pero después se ha mostrado sumiso y collaborativo tanto que ha concluido completamente su recorrido sin nunca tratar de escapar.
No ha sido bonito hacer llorar L., y tantomeno fue mi intención hacerlo, pero ha sucedido. ¿Lo que me pregunto es por qué? ¿Qué ha sucedido de así terrible en aquella situación? ¿Me ha puesto quizás a prueba? Sólo sé que después de su comportamiento es cambiado y ha trabajado bien.
Cada respuesta es más que agradable.
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Querida
Bárbara,
gracias por tu
mail que nos pone preguntas y la necesidad de aclarar los mecanismos mentales
que caracterizan el pequeño L.
1)
Le gusta
mucho sacar de los estantes juegas en caja para desparramarlos:
este comportamiento es indudablemente debido a la necesidad íntima y profunda de demostrar de estar presente, de ser reconocido. La caja con el juego él mismo representa y es posicionada en el espacio para ocuparlo y hacerse visible a los otros. A tal propósito, a menudo he recordado a un niño el que arrancó trozos del periódico que le fue entregado cada mañana a la entrada de la escuela. Este comportamiento fue, como en el caso de L., un modo para hacerse ver, para salir del anonimato que es nulidad.
2) La velocidad de los movimientos es un modo para basarse, es decir de evitar que el terapeuta u otros puedan pararlo.
La tentativa de hacerse ver y de ocupar el espacio podría llevar a comportamientos violentos justo porque la pérdida de identidad, no pueda sacar las cajas, es muy congojosa y destructiva, y por lo tanto el sujeto como acto de defensa, pueden reaccionar violentemente.
Pensaría que un modo de afrontar la situación sería agacharse con él y
tratar de hacerse ayudar explicándole que es muy mejor ser contenidos en una
caja, el Si, antes que esparcidos en pedacitos sobre el suelo.
3) La oposición es una característica de los niños que demuestran las señales de la presencia de una molestia penetrante del desarrollo (autismo), tanto que algún Autor piensa que sea una característica autística, muy parecido a preeminencias masculinas atadas al predominancia del hemisferio izquierdo.
4) El tema de la fuerza física, que me parece te asustas un po', es que tener mucho en consideración. Seguimos reconduciendo que es necesario empezar muy pronto la terapia de estas molestias, entre los 2 y los 5 años, justo porque no sólo un niño de 10-12 años no puede casi más contar con la plasticidad cerebral para poner en adecuados cambios, pero alcanza un desarrollo físico y una fuerza que hacen problemático cada intervención que intentas llevarlo a actuar correctamente y a desarrollar las actividades que le son propuestas.
5) El beso sobre la cabeza y las uñas plantadas en el cuero cabelludo soy de difícil interpretación, pero creo él puedan atar a una especie de ipervalorizzazione de todo lo que la cabeza representa en términos de superioridad. Este fenómeno está muy claro en los casos de Autismo de Asperger, pero se puede observar también en el autismo de Kanner y, sobre todo, en el ADD (ipercinesia). Esta observación parecería contradictoria porque a menudo lo autístico es presentado como debilidad mental, pero es bien diferente la observación clínica. El niño autístico no vive sentimientos de inferioridad pegada ella, como les ocurre en los Down, y lo vemos bien en el comportamiento de multiplicar el Si esparciendo partos en todo sitio. Al contrario estos niños viven, a ellos modo, sentimientos de omnipotencia de tipo instintivo-mental.
6)
Las
dificultades de un autístico a seguir un recorrido está justo en la falta de
base, en los déficites de las funciones prioritarias:
-
déficit de
atención y finca;
- deformidad del sistema rappresentazionale;
- organización mental se basada en el pensamiento concreto;
- empujón al ripetitività y al compulsività.
Todo esto induce:
-
déficit de
la conciencia de si y las cosas;
-
formación de
objetos interiores y la realidad que resultan parciales, faltos de verdad e
inestables, que inducen angustia y terror, que, por lo tanto, llevan a graves
dificultades en el despachar una tarea. Justo por este el E.I.T., que es una
psico-terapia relacional, le crea en el terapeuta la figura del yo-asistente
que asume sobre de si responsabilidad y también aquellos dinámicos
identificatorie que llevan al niño a salir de sus dudas, de las angustias y de
la indeterminación.
7)
Teniendo en
cuenta de arriba, el terapeuta del E.I.T. puede usar la escalera de valoración,
Autism E.I.T Treatment Outcomes Checklist, que le permite de medir no sólo el
quantum de mejoría, pero, más específicamente, los cambios que ocurren en los
procesos psico-mentales, para poder intervenir a tiempo y con precisión para
prevenir retrasos, pausas e/o parálisis.
8) La tentativa de hacerlo mecer cogiéndolo por las manos y los pies, es un modo de estímulo activo que sirve para hacerle descubrir el cuerpo y sus potencialidades. La tensión emotiva controlada es justamente el método para hacerlo crecer, justo porque un autísticas cortinas inexorablemente a renunciar y, por lo tanto, a encerrarse en su autismo. L. todavía demuestra de poder reaccionar y, por lo tanto, de poder seguir el programa terapéutico que cuenta sobre muchos ejercicios probados y estructurados, más allá de que sobre un esquema que hemos llamado: 120 modos de estímulo activo.
9) El llanto en un autístico, sobre todo si no más niño, es decir ya de 10 años acerca de, siempre es señal de rabia y frustración, atada al hecho de no poder imponer la misma ley. A menudo las lágrimas son una señal positiva, pero hace falta estar atentos de no vivirle como resultado de haber cometido un error en el recorrido terapéutico.
10) La mejor demostración que no hace falta ceder, pero al revés continuar, está justo en lo que reconduce a Bárbara diciendo: después se ha demostrado sumiso y collaborativo. Añadiría que todos los niños en trato E.I.T entran en el setting terapéutico siempre alegre y propositivi, aunque han sido obligados a ejecutar los ejercicios, a colaborar, a arrimarse en un abrazo, a girar en un remolino en la que llamamos: la ronda.
11) Para cerrar este trabajo sobre la lectura del autismo, querría añadir que si se quiere hacer una terapia que tenga esperanzas de desatar los nudos del autismo, no hay que renunciar nunca, pero… ¿estamos seguros que L. sea autístico?
Esperamos la respuesta de Bárbara.