A.G.R.E.S.-FIESTA
DE FIN DE AÑO 2004
Elisabetta
Crippa
Se me hace cada vez màs complicado comentar mi
segunda experiencia de fiesta de fin de año (saggio) con A.G.R.E.S. En una ocasiòn como esta se
desencadenan un vòrtice de emociones y las tensiones, acumuladas por los
problemas surgidos en el campo, se desvanecen en el momento mismo en que se ven
las caras satisfechas de los chicos y la conmociòn de sus parientes y amigos.
Este año ha
sido de veras mucho màs intenso y coinvolgente, en cuanto conocìa a cada uno de
los participantes. Ha sido fantàstico observar el empeño que los chicos han
puesto para prepararse a esta manifestaciòn, a la que han adherido con alegrìa
y orgullo. Escuché los temores que tuvieron en el exhibirse frente a un pùblico
numeroso y ententé de tranquilizarlos incitàndoles a superarse, explicàndoles
cùanto fuera bonito enseñar a sus queridos todo lo que han aprendido en el
curso del año.
En el fondo,
como me encontré a explicar a algunos de ellos, el término saggio no
significa otro que pequeña degustaciòn de cosas que aprendieron durante
todo un año de actividad.
El éxito
extraordinario de la fiesta debe de ser atribuido, ademàs, a la extrema cura de
los detalles, hecha posibles gracias a la colaboraciòn de los operadores, los
voluntarios, los miembros de la asociaciòn que trabajaron con armonìa y
entusiasmo.
No se descuidò
ningùn detalle: de los adornos para el picadero a aquellos para engalanar
nuestros caballos; de las mùsicas a las decoraciones para que el campo de trabajo
fuese màs acogedor; del vestuario de los chicos a lo de los operadores.Todo
esto para dar un caràcter de solemnidad a un acontecimiento muy importante para
la vida de nuestra asociaciòn.
Justo como en
una verdadera competiciòn los chicos estaban vestidos muy elegantes, asì como
sus caballos, que, como siempre, han demostrado paciencia y sensibilidad en
aceptar cosas que, hasta algùn tiempo atràs, los habrìan puesto nerviosos o
asustados, como por ejemplo las banderas revoloteantes en el campo o bien llevar
sobre sus grupas dos caballeros que ejecutan ejercicios con pelotas y aros
colorados.
Ha sido
difìcil realizar un programa que permitiera de enseñar, en un intervalo
limitado de tiempo, todos los varios grados de trabajo que afrontamos cada dìa.
Por este motivo, me parece que cada paso merece una sintética menciòn.
Parada de
honor: desde un cierto punto de vista, es el ejercicio màs laborioso para
caballos y caballeros.Los primeros tuvieron que acostumbrarse a los colores
vivarachos y a la bandera revoloteante, mientras que los segundos tuvieron la
honorable tarea de ejecutar un breve recorrido en pista sin haber ensayado
junto a los compañeros.Estos caballeros dieron verdaderamente lo mejor de si
junto a sus corceles. Aunque durante breves instantes la tensiòn se haya hecho
sentir provocando llantos de emociòn que no crearon desbarajustes, pero que
evidenciaron simplemente la sensibilidad de las personas aparentemente màs fuertes e imperturbables.
Evoluciones al
paso: fue maravilloso observar la coordinaciòn y el sincronismo de estos
pequeños cuatro caballeros con sus caballos que se entrelazaron en el espacio
en una exultancia de colores.Todo funcionò de manera excelente a pesar de
alguna parada inesperada causada por necesidades fisiològicas de uno de los caballos.
Todo eso no turbò minimamente el resto del grupo, que, consciente de los ritmos
de los animales, supo esperar pacientemente la vuelta en pista del compañero y
de su corcel.Se tratò de un juego de equipo: mucha colaboraciòn y complicidad y
el justo grado de competiciòn, indispensabile para dar lo mejor de si.
Trabajo a
tierra y juegos con pelotas y aros : ha sido el grupo màs baqueteado a
causa de enfermedades varias, pero, a pesar de todo, logrò mostrar las
habilidades en cuidar del proprio animal, la postura elegante en silla de
montar y la capacidad de desarrollar juegos de coordinaciòn motora sobre la
grupa del corcel.
Gincana al
paso: la fantasìa de nosotros los terapistas tuvo que emplearse para planear un
recorrido, bien organizado dentro del espacio del picadero, que pusiera a la
prueba todas las habilidades de guìa al paso de nuestros caballeros. Estos
ùltimos se han empeñado mucho en la memorizaciòn del trayecto que cumplir,
llegando hasta a superar las dificultades causadas por las escasas capacidades
visuales de alguien.
Exhibiciòn de
malabaristas: la intenciòn de este año ha sido la de implicar a todos a nuestra fiesta. ¿A.G.R.E.S. no es sòlo
hipoterapìa, por qué no dar, por lo tanto, también una pequeña degustaciòn de
la terapìa al gimnasio? Ciertamente no pude imaginar justo un resultado
parecido: aquel cruce de cìrculos, lanzados a màs manos a una altura parecida,
me dejaron de veras a boca abierta.Del fondo del campo las ùnicas reacciones
posibles fueron, pues, aplausos, gritos y silbidos de incitaciòn.
El voltear en
pareja y evoluciones al paso : el
voltear fue una de las novedades de esta fiesta.Iniciado como un pequeño
desafìo, a pesar de la incredulidad de muchos, logrò enseñar una nueva
posibilidad de empleo del caballo para incrementar el espìritu de equipo, la
socializaciòn y para superar el miedo del las situaciones de disequilibrio. Todo
fue sazonado por risotadas y ocasiones de diversiòn, con un resultado final que
conmoviò el pùblico: ver a estos pequeños crìos atrevidos que se ayudaban y
jugaban juntos sobre la grupa del propio caballo fue de veras estupefaciente.Un
agradecimiento particular va a la paciencia de nuestra yegua que logrò soportar
un trabajo por ella nuevo, desarrollado por dos pequeños niños que en algunas ocasiones
pudieron tenerla fastidiada con movimientos bruscos. Al mismo tiempo que todo
eso, se desarrollò también un trabajo de guìa al paso, respaldado por la
presencia de la terapista en silla de montar con la chica. En la ùltima fase nuestra amazona diò prueba de sus
posibilidades de quedar en silla de montar de modo autònomo.
Campo de
juegos al trote : a las dificultades de memorizaciòn del recorrido, se sumaron
la direcciòn del caballo al trote y la mediciòn del tiempo de ejecuciòn. La
competiciòn a tiempo fue verdaderamente estimulante para nuestros chicos, que
lograron mejorarse a cada prueba, y el dìa siguiente, orgullosos del tiempo
empleado, fueron a referirlo a los mismos compañeros de clase. Aquì estaban
presentes de veras todos los paràmetros de una competiciòn oficial, que estimularon
una positiva competiciòn tanto que, para recobrar el tiempo perdido, uno de
nuestros chicos incitò tanto su propio caballo que acabò el recorrido al
galope, como no hizo nunca antes.
Salto y galope:
nuestros tres pequeños caballeros, después de un pequeño trote, llevaron enseguida
sus caballos al galope, incitàndolos con las piernas y con los movimientos de
la cintura. E’ste ha sido el resultado de un largo y duro entrenamiento sea para
los corceles sea para los chicos: los primeros tuvieron que aprender a galopar
manteniendo la pista y partiendo al justo mando del caballero, mientras que los
segundos han eliminado progresivamente su miedo de la velocidad del caballo,
han mejorado su postura y aumentado el tiempo de resistencia a esta veloz
andatura. Para concluir en belleza
el ejercicio, nos dieron prueba también de sus habilidades de saltadores.
Ademàs no hay
que olvidar, los chicos que, aunque no participaron a la fiesta montando
directamente en silla de montar, quisieron dar en todo caso la propia
contribuciòn escribiendo una poesìa o un pensamento sobre el propio animal tan querido.
Después de
mucha fatiga a nuestros chicos no se les podìa negar una menciòn que fuera a la
altura de sus expectativas: una simple medalla dorada, realizada con la arcilla,
para recordar este dìa y un pequeño canario, donado por una asociaciòn de
ornitòlogos, del que cuidar cotidianamente.
La alegrìa màs
grande fue ver a un chico, el dìa después, con aùn en cuello la misma medalla que
saliò al campo exclamando: “Vencì!!!”En el momento en que realicé las medallas sabìa
que la preciosidad del material no habrìa contado, pero sencillamente el valor
atribuido a ella por cada chico.
Los
comentarios de la gente fueron de veras lisonjeros, hasta algùn voluntario nuestro,
que tuvo sòlo idea de una parte de nuestro trabajo, se quedò sorprendilo por la
autonomìa y la elegancia demostrada por parte de todos. Una vez en la silla de
montar, cualquiera diferencia desaparece, cada chico sòlo es un caballero que
merece a lleno derecho este tìtulo.