El amor y el laberinto de la
mente.
Me encuentro en una tarde algo angustiado por una serie de precisaciones que conciernen comportamientos y aclaraciones personales para afrontar un tema muy apasionante cuanto difícil: ¡el amor!
Qué es el amor no es una pregunta porque cada vez que me la pongo descubro que sabemos bien poco de un sentimiento que es el fundamento y la sal de la vida, pero también un laberinto de emociones, de pensamientos, de deseos que componen inexorablemente los recorridos inquietantes de la mente.
Así, sencillamente, a la pregunta que es el amor reconozco que con estupor me siento contestar: "amar es donar algo que se tiene a alguien que no lo quiere."
En un análisis
más profundo se descubre que el consagrarse refiere a cosas concretas, pero
también a pensamientos, actitudes, gestos y actividades.
El sentido del regalo tiene luego importancia porque se refiere a un objetivo que puede ser:
Estas
observaciones hacen pensar en un sujeto que se cree un vaso lleno y que por lo
tanto:
1. es de por si omnipotente;
2. tiene la omnipotencia de llenarse de nuevo cada vez que el vaso se vacía.
Esta omnipotencia es necesaria e indispensable para poder querer un objeto omnipotente e ipervalorizado.
El objeto de amor se vuelve, de algún modo, no humano, inexistente sobre la tierra y en efecto es definida una hada y, justo por esto, el sujeto tiene que ser omnipotente: yo siempre quiero a gente omnipotente.
Es interesante notar como el amor lleva a crear:
Otra observación lleva a considerar la pérdida de los valores de la realidad y la necesidad de construir un mundo propio, un mundo fuera del mundo, dónde alojan únicamente el amante y la amada.
Si queremos leer en una otra dinámica, los dos personajes son creados como ambos enseñas:
Es el amante que crea el propio objeto de amor y, omnipotente, lo hace omnipotentemente monstruo que no puede ser satisfecho por otros, pero al mismo tiempo lo hace vaso vacío que sólo puede vivir con el néctar de la amada.
Está clara pues la desvaloriciòn del objeto que tiene valor solo si acepta los regalos que lo hacen omnipotente-esclavo.
Los dos monstruos son esencialmente un único monstruo: la mente capaz de crear el propio concepto de amor, en su inescrutable laberinto.
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Que "raro" que la ciencia hable de razon y los
cientificos de
demostraciones, habituales discursos del saber, finalidades ocultas de poder
que leemos con interes en busca de respuestas y aceptamos como verdaderas
revelaciones, cuando en realidad solo son un conjunto de conceptos,metaforas
del amor, que sabe la ciencia del amor para decir lo que produce....
Con el corazon ritmo terciario y las mejillas inyectadas, saludos Romano
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Vamos a aclarar que el testo inicial no es una elaboraciòn scientifica y/o cultural sino el fruto de una conversaciòn entre amicos en carne y huesos.