DESARROLLO PSICO-MENTAL Y PSICO-SOCIAL

 

Romeo Lucioni - Barbara Tormen

 

El desarrollo psico-mental se organiza por un enredo de mecanismos estrechamente conexos porque atados a situaciones, es decir ámbitos relacionales diferentes en los que el niño-sujeto va experimentando modelos diferentes hasta alcanzar una organización definitiva que lo hase sujeto en forma definitiva.

La importancia de esta modalidad interpretativa del desarrollo está en su dinamismo, en el sentido que el niño experimenta modelos, cambiando su "máscara" que resulta la fachada para proponerse como "visible", pero que, a su vez, está en estrecha relación con las expectativas, necesidades y solicitudes del ámbito de referencia.

Se justifican, de este modo, las observaciones clínico-terapéuticas por las que se ha puesto en evidencia como el sujeto-niño modifica su comportamiento y su actitud de acuerdo con el ambito en que se encuentras: 

- en el ámbito estrechamente familiar;

- a casa de la abuela (y/o del abuelo);

- en el aula escolar;

- con los amigos y/o compañeros;

- en el grupo deportivo (basket) fùtbol, voleibol, tai-chi, etcétera,;

- en el setting terapéutico.

 

1- desarrollo afectivo.

Estas adaptaciones (máscaras) se observan después de los dos años y corresponden a la etapa del desarrollo afectivo-social en la que el sujeto organiza una "escala de valores" sobre la que se basa el “sistema representacional compartido”. Este sistema no está pues rígido, sino, porque compartido, se conforma al modelo relacional puesto en acto y que: 

-        con los padres: será predominantemente liberal aunque la mamá y/o el papá a veces no soportan más y, por lo tanto, imponen su poder de reprimir; 

-        con la abuela, complaciente (en el sentido en que esta figura de referencia consiente que el niño haga experiencias) pero, en el mismo tiempo, pone normas que hay que seguir escrupulosamente porque "… estamos en casa de la abuela";

-        con el terapeuta: hay una unión intensa, basada en el Yo-auxiliar que es un figura-objeto interiorizado y que lleva a aceptar las reglas como fruto de las mismas elecciones; aquí está donde se organiza la función "Nombre del Padre”;

-        en el aula escolar: predomina el sentido normativo por que esta etapa es fundamental para el desarrollo social más allá del cognitivo; 

-        con los amigo-compañeros: el sujeto utiliza todo lo que ha aprendido y experimentado en otros ámbitos, viviendo la posibilidad de hacer experiencias completamente personales y distribuidas en un amplio radio emotivo-afectivo que va de la timidez al descaro, del aislamiento a la creatividad, de la inhibición a la explosividad;

-        en el grupo deportivo: es dónde el niño experimenta el ámbito social más libre, creativo y también respetuoso de las reglas por que llega a comprender la importancia del grupo, de la división, del esfuerzo compartido y, por lo tanto, del placer del… "vivir junto", experimentando y comunicando. 

 

2- fase libidico-instintiva. 

En la edad que va de 0 a 2 años, observamos un incremento constante de las funciones fisiológicas: 

- la coordinación y la fuerza muscular; 

- perceptivas: proprioceptivas y enteroceptivas; 

- sensoriales: táctiles, auditivas, geusicas, olfativas, visuales; 

- del equilibrio; 

- de la psicomotricidad 

qué llevan a organizar un sentido de existir, de constancia de los objetos, de autoreferencia. 

De un punto de vista psíquico se habla de organización del YO sobre base libidico-instintiva que, como modelo arcaico, es dominada por sentimientos egocéntricos y omnipotentes, característicos del narcisismo primario. 

El sistema repesentacional es de tipo personalistico, el pensamiento concreto, basado sobre el input sensorial,; la conciencia de si todavía es poco diferenciada y la organización cognitiva resulta pre-objetal, por lo tanto, no simbólica. 

 

3- La tercera fase del desarrollo es la cognitivo-intelectiva, en la que el pensamiento es simbólico; la conciencia es integrada sobre los parámetros  emotivos, afectivos y cognitivos; el sistema representacional es coherente porque ya estructurado sobre el Si, sobre la elaboración analítico-deductiva, sobre el narcisismo secundario sustentado por un Yo-ideal que presupone un autoidentificaciòn, reflejo de la comparación con el otro y una completa sujetivaciòn (sentido de si), sentido de valer, autosatisfaciòn. 

 

Conclusiones  

La organización psico-mental que no se estructura por fases, sino de acuerdo con un modelo circular y/o espiral, permite de dar un juicio sobre la calidad-potencialidad. Se vuelve por lo tanto útil recordarlo para desarrollar programas formativo-educativos adecuados, que respeten las posibilidades estructurales, sin inducir dificultad de comprensión y también de aceptación de las valencias personales. Se evita así caer en un sentido depresivo de inutilidad e inadecuación o, al revés, de crear un falso si-mismo y de mantener las funciones arcaicas del egocentrismo y de la omnipotencia. 

El minusválido que, en el recorrido rehabilitativo y terapéutico-organizativo, ha superado sus defict (debidos a problemas genéticos, socio-ambientales, familiares o de desarrollo psico-mental) teniendo que afrontar una sociedad cada vez más compleja, conflictiva y marginante, en el trabajo, pero también en el ámbito recreativo y en aquel erótico-sentimental, se encuentra de nuevo en dificultad. 

-        Aparecen ideas depresivas por sentirse diferentes, inadecuados, desechados; sentimientos que a menudo llevan a acercarse a grupos de marginados, problemáticos y antisociales que sin embargo aseguran un sentido de ser aceptados y una regresiòn omnipotente frente a la que es difícil defenderse. 

-        Se crean sentimientos espurios de falso si-mismo que llevan a la marginación, al rechazo y a ser rechazados. 

-        Se organizan comportamientos inadecuados respaldados por: 

- sentimientos de revancha; 

- estructuras regresivas de tipo egocéntrico; 

- incapacidad de conformarse a las reglas; 

- necesidad de llamar la atención con payasadas o expresividad inadecuadas. 

 

Cada niño que ha recobrado las valencias adaptivas del  Yo no ha cumplido todavía su camino hacia la total "humanización". También estos sujetos como todos los niños del mundo, tienen la necesidad de ser acompañados en el camino de una verdadera inserción social, en la escuela, en los grupos deportivos, en las relaciones sentimentales, etcétera, que no tienen nada que ver con la terapia, ni con la rehabilitación. 

Se trata de alcanzar aquella realización sujetiva que requiere enormes esfuerzos personales, importantes ayudas y sostén constante porque detrás de cada dificultad se organizan: 

- angustias atroces; 

- sentimientos de desesperación particularmente dolorosos; 

- violentas sensaciones de ser abandonado; 

- instintos suicidas; 

- deseos de aniquilamiento y renuncia 

qué resultan no sólo dañinos, sino también capaces de precipitar el sujeto en un estado de impotencia, de quiebra, de incapacidad que resultan respaldados por un insoportable sentido de culpa. 

Tenemos que recordar que cada persona, cada sujeto alcanza progresos personales auténtico y eficaces no por experiencias terapéuticos y/o rehabilitativos (que sirven a crear requisitos previos) sino a travès de experiencias auténticamente liberatorias e innovativas en las áreas emotivas, afectivas y cognitivas, imaginarias, simbólicas y también corporales, lúdicas, sentimentales, comunicativas y relacionales. 

Después de la experiencia terapéutico-rehabilitativa (que representa la etapa de la recuperación del cuerpo y la personalidad) cada sujeto débil (tal como les sucede a todos los sujetos atraves de las experiencias privadas) tiene que poder disfrutar de "experiencias trans-personales" y "trans-comunitarias" (Bárbara Etchellcou) que representan una inserción válida, eficaz, creativa y os transformadora en la experiencia interpersonal-relacional y en aquel de las dinámicas comunitarias y sociales.