PROPUESTA DE UNA CARTA DE
DERECHOS INDIVIDUALES Y SOCIALES DE LOS NIÑOS
La presente propuesta ha sido
elaborada por NI-amami (Network Internacional contra el abuso y los maltratos
de los menor), julio-agosto de 2004.
PREMISA
Al empezar el tercer milenio,
la integración entre la mayoría de los países ha llevado a imponer la búsqueda
de un futuro de paz basado en valores comunes y universales de dignidad,
libertad, igualdad y solidaridad.
A la luz de la situación
socio-económica mundial, en la compleja transición a la segunda modernidad en
la que la infancia se imagina elemento realmente protagònico y renovador para
los años futuros, se impone un estudio profundo sobre las relaciones entre
niños y sociedad, con el objetivo de crear una verdadera Comunidad Social
que permita superar los límites de una sociedad hasta ahora individualista,
efficientista y escaladora, que lleva a menudo a olvidar, a desinteresarse, a
alejar y a aislar los sujetos más débiles o incapaces de producir.
Mientras en el mundo se
evidencian expresiones de decadencia, sadismo y barbarie, sin ningún respeto
por la condición humana, por la dignidad y el valor de la persona, se pueden
ver los enormes beneficios que se consiguen con la estructura post-industrial,
la sociedad solicita nuevas formas de empeño en el ámbito social: una cultura
ético-ecológica en las relaciones económicas y políticas, en las intervenciones
psico-profilácticas y psico-rehabilitativas integradas en un contexto de
socialización y globalización de la asistencia.
CONSIDERACIONES
No ha sido aùn aprobada una
carta específica de los derechos de los niños, pero se reconoce la obligación
que tienen los adultos de respetar sus derechos personales, sociales y
civiles.
Los niños deben ser
considerados como personas a todos los efectos y el estar en una etapa de
desarrollo, sea físico que psico-mental, necesita particulares atenciones,
curas, soportes y ayudas que son necesarios para que se cumplan aquellos
procesos de "humanización" que aptos a la integración de un sujeto
adecuado en el papel y en la función social y cultural que es llamado a
cumplir.
Es necesario subrayar:
§
la importancia del contacto físico y de la ternura que,
en las primeras etapas del desarrollo psico-mental, alivian el dolor, estimulan
el sistema inmunitario y hormonal, activan las funciones emotivo-afectivas,
permiten la organización del sentido de sì y de pertenencia, el sentido de
valer y de autosatisfaciòn;
§
que alrededor de los dos años el SNC (corteza frontal)
se desarrolla definitivamente y se organizan las funciones valorativas y de
socialización;
§
cuánto sea importante una buena relación con las figuras
de referencia para que se estructuren de manera armónica:
-
el sistema representacional;
-
las funciones de conciencia;
-
el pensamiento concreto, afectivo y simbólico;
-
el lenguaje verbal y no verbal;
-
las potencialidades cognitivas e intelectivas;
§
que traumas psico-físicos o situaciones crónicas de
stress determinan alteraciones en la organización psíquica que pueden influir
negativamente en el desarrollo o constituir un núcleo profundo que condiciona,
también por largo tiempo, la personalidad;
§
la necesidad de una alimentación adecuada y suficiente,
de terapias necesarias no sólo para la cura, sino también para la prevención y,
eventualmente, para el restablecimiento del bienestar psico-físico y la
superación de déficit y/o de situaciones de disonancia del desarrollo
psico-mental.
CARTA DE LOS DERECHOS
Planteando una nueva filosofía
socio-política que cambie la actitud hacia los niños y sin discriminaciónes de
sexo, raza, religión, sociales y culturales, se propone la siguiente Carta de
los Derechos:
§
definición del límite de edad infantil que no sea
aquella cronológica sino la que tiene en cuenta el real nivel de desarrollo
psico-afectivo y psico-cognitivo;
§
reconocimiento en cada ámbito político, administrativo,
relacional y escolar, subrayando la importancia de la familia como núcleo
fundacional de la sociedad;
§
seguridad de tener una casa, entendida como lugar capaz
de favorecer un desarrollo armónico, para alcanzar una adecuada integración en
la vida familiar y social;
§
respeto de su integridad física, unida a la posibilidad
de desarrollar sus potencialidades psico-físicas y relacionales, en un contexto
de iguales oportunidades;
§
protección de cualquier forma de violencia, de abuso
físico y/o mental, descuido o tratamiento negligente;
§
certeza de ser curado, cuidado, asistido y ayudado en el
proceso de auto-identificación, de subjetivizaciòn y de autonomía, sea en la
cotidianidad, en el momento actual y en su proyección futura;
§
inserción e integración en la escuela obligatoria
respetando sus personales exigencias, sin obligaciones dictadas por prejuicios,
retrasos organizativos y limitaciones a sus potencialidades de
autocontrol;
§
necesidad del descanso, de la diversión, del tiempo
libre para dedicarse al juego y a las actividades recreativas apropiadas a su
edad;
§
defendido de la explotación económica y de cualquiera
empleo impropio por sus capacidades físicas y mentales;
§
respeto de la persona que no tiene que padecer actitudes
de sumisión pasiva ni ser considerado un medio para solucionar o satisfacer los
deseos de los otros, no sólo aquellos explícitos, sino también aquellos
implícitos y/o inconscientes;
§
inserción sin limitaciones en el justo ámbito social
(familia) escuela, sociedad, en el respeto de los deseos, de las necesidades
aun más íntimas, siempre que no sean opuestas a las necesidades impuestas por
los procesos del desarrollo psico-mental.
CONCLUSIONES
Para la presente carta de
derechos se propone una defensa global de los niños que tiene que ser aceptada
y promovida por todas las fuerzas progresistas para crear una COMUNIDAD SOCIAL
basada en la democracia, en la ética y en la solidaridad.
Para la obtenciòn del
cumplimiento de estos principios no son prioritarios el provecho y el poder
sino el sentido de comunidad, el
respeto del otro y el respeto del entorno, valores que tienen que ser
transmitidos a los pequeños en la vida cotidiana para crear los fundamentos de
una sociedad más responsable.
Defender los derechos de los
niños es descubrir y entender la estación de oro que representan; es dar
sentido y objetivo a un trabajo cotidiano, a fatigas y a sacrificios que
adquieren, por esto, una perspectiva de densidad afectiva.
Ponerse al servicio de los niños es crear para
nosotros adultos algo que será para ellos, sus secretos más importantes; ademàs
es ponerse en la dimensión más verdadera para caracterizar y valorizar nuestro deseo
de ser Padres.