Los aspergianos.
Gran habilidad con el lenguaje y rara vez incapacidad de aprendizaje, torpeza de movimientos, dificultad en comunicar sus sentimientos, problemas cognitivos similares a los de los autistas, pero menos severos, mayor capacidad comunicativa que los autistas, intereses no comunes, modos de pensamientos originales, creativos con respuestas extrañas, desconfianza.
Cómo tratarlos
A los aspergianos no les gustan las sorpresas, por ello es
recomendable que sean preparados de antemano para los cambios. Las reglas deben aplicarse con mucho
cuidado, pues tienden a ser muy rígidos y literales. La mayoría responde muy bien a los estímulos
visuales como horarios, esquemas y dibujos. Intente no hablarles con modismos y
sarcasmos, el mensaje debe ser muy claro y directo. Deben evitarse las luchas
de poder porque se vuelven testarudos si tienen que hacer algo obligados. Es
fundamental ayudarlos a adaptarse socialmente y a establecer vínculos. Informe
a los maestros sobre la condición del niño y forme un equipo multidisciplinario
(docente, psicólogo, pediatra, psicopedagogo) para ayudarlo mucho más en su
vida cotidiana.