EL EXILIO DEL YO
EL CASO LUCAS
Romeo Lucioni - Katiuscia Perrone
Traducciòn: Sabrina Cirrincione
"¿Pero por ser psicoanalistas que es lo que tenemos
que esperar de nuestra acción?
¿Que el paciente evolucione o mejor que atraviese la excepcional experiencia de exiliarse de sí mismo, de percibirse, aunque sea por una sola vez,
como otro distinto de sí mismo...?
Exiliarse de sí mismo es una forma de curación, como si el encuentro con el extraño que está en nosotros mismos tuviera efectos curativos, nos procurara
el alivio de los síntomas"
J.-D.Nasio
Frente a un niño, Luca, de dos años y medio, ya diagnosticado como "autista" (porque se encuentra en un estado continuo de agitación y tensión, extrañado del mundo cuando se pone por largos tiempos, a mirar con la ventana con la mirada perdida, que golpea violentamente la mandíbula contra el pecho y la cabeza contra el piso) la ética del psicoanalista, sea en la teoría que en la práctica, consiste en sacarlo de ese estado de angustia y de autodestrucción.
Luca nos sorprende en la observación con pequeñas señales que permiten excluir el estado autista:
Su historia, aunque de pocos años, es complicada y turbulenta:
Por la terquedad de los padres llega al Centro de Hipoterapia, donde se le hace un examen eaahustivo:
La contención de las respuestas críticas que se desencadenan con solo acercarse, devienen el "primus movens" y Luca termina por aceptarlo, después grita, intenta separarse y hace tentativos (siempre interferidos) de hacerse mal
Bastan cuatro sesiones para transformar al pequeño paciente que comienza a seguir al terapeuta en pequeñas caminatas por la palestra, en juegos de reciprocidad con la pelota o con otros objetos.
Este trabajo inicial se logra sin la participación de los padres, que sin embargo sostienen a su pequeño hijo con gran fe, después de muchas angustias causadas por un diagnóstico decisivamente erróneo.
Es importante subrayar cómo fue decisivo imponer el "deseo extraño" de bloquear las crisis de oposición y de inducir al pequeño paciente hacia una experiencia nueva e innovadora, a través de la cual pudo descubrir dinámicas relacionales satisfactorias y enriquecedoras.
Cuando Luca abandona su aislamiento para enriquecer sus relaciones mal articuladas, pero expresiones de deseo y voluntad, logra descubrir un mundo nuevo que acoge con sonrisas, con estirar la mano para poder caminar junto a alguien con seguridad.
"Exiliarse de sí mismo es una forma de curación" o, en este caso, un deseo de retomar el camino del desarrollo psico-mental y psico-emocional.
La utilización de un Yo-auxiliar, que es protagonista esencial en la terapia del EIT, nos permitió romper con el aislamiento, reestablece valencias relacionales y afectivas, y de este modo el pequeño Luca podrá iniciar su hipoterapia sin el encierro del autismo y habiendo alcanzado los prerrequisitos de capacidad de adaptación, attentiva, con el augurio de ... felicidad para sí mismo y para los padres.